Así como hay historias que circulan por los pueblos y los barcos, hay también historias conocidas solo por las estrellas, tales como la de aquel hombre que un día, en una ajada canoa y cargado solo con un cajón de mandarinas, se acercaba a una playa inhabitada desde tierras lejanas y desconocidas.
Apenas la canoa encalló en la arena, el hombre tomó el cajón de mandarinas, lo asentó a treinta metros playa adentro, sacó una de las fragantes frutas y la plantó en plena arena. Luego se sentó a dos metros de la mandarina recién plantada y empezó a comer las que quedaban en el cajón, las cuales lo sumergieron en sueño profundo. Durante la madrugada las gotas de rocío nutrieron la reciente plantación, de la cual brotaron tres delicadas ramitas que se trenzaron entre sí creciendo velozmente hasta convertirse en el árbol de mandarinas más hermoso que pudiera existir. Su tronco trenzado se veía sano, joven y esbelto; sus hojas llevaban una permanente capa de roció que daba una agradable sensación de frescura, y sus frutos, de aroma dulce y hechizante, tenían un color que los hacía parecer pincelados por el mismo sol.
Al amanecer el hombre se despertó sin demostrar el menor asombro por el precioso árbol de tres metros de alto que se alzaba junto a él. En vez de eso, se puso a caminar hacia el norte, donde lo esperaba un pueblo que acababa de conocer en sueños. Al llegar compró herramientas de construcción tales como serrucho, martillo, clavos, etc. Luego de terminar sus compras, volvió al lugar donde se encontraba el árbol mágico.
Los días siguientes se dedicó a cortar tablones de leña con los cuales haría una casa de dos pisos con balcón y alero en la entrada, justo al lado del árbol de mandarina. Al cabo de varios meses la casa estuvo completa, entonces se dirigió hacia la orilla del mar y la contempló satisfecho. Después se acercó al árbol dispuesto a comer una de sus mandarinas, la cual lo durmió inmediatamente bajo la sombra de su progenitor. Al despertar, fue directo a cosechar todas las frutas del árbol, las metió en el cajón, se subió a su ajada canoa y desde entonces ni siquiera las estrellas lo volvieron a ver.
(aplausos por favor) xD
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